Es posible que un periodista tenga alguna duda ortográfica. Creo que tenemos la posibilidad de vacilar y no tenemos porqué conocer todo el idioma a la perfección. No obstante, en la actualidad, trabajando en redacciones conectadas a internet hay cosas que no deberían pasar, o al menos yo no concibo que pasen. Porque aunque acepto que dudemos, me molesta tener esas dudas. Es decir, si hoy no sé cómo se escribe una palabra, entonces voy al diccionario de la Real Academia y me fijo.
Algunos prefieren preguntar, a los gritos, arriesgándose al ridículo. Entonces uno está sentado frente a un monitor y escucha en voz bien alta a una redactora preguntar: “¿Tez, de cara, va con ese o con zeta?” Después, claro, viene un silencio incómodo, de unos segundos, que finalmente rompe el extrañamente caritativo editor: “Con zeta”. Y otra vez el silencio.
¿Era necesario? Si podía revisar un diccionario con sólo hacer un click. Tal vez sienta placer al hacerlo o no se da cuenta. Es que el otro día tuvo otra pregunta desconcertante: “¿Cuál es el epígrafe?”

jajajaja!! Hay gente que está orgullosa de su ignorancia…
Que tenga dudas está bien. Pero….
Q diga el nombre, q diga el nombre
No vamos a dar nombres que después la gente se enoja. Eso sí, se enojan conmigo pero no con lo que hacen…
Habrás querido escribir: “si hoy no sé cómo se escribe”… Si no se sabe, se pregunta.
Esto se relaciona con algo que siempre me llamó la atención de los periodistas: ante la pregunta de alguien jamás contestan “no sé”, siempre tienen algo que decir, o alguna forma de adornar eso que no saben. Tal vez los instruyen para ello (ustedes me dirán).
No está mal desconocer algo, muchachos. Se pregunta y listo.
¿Si nos instruyen para eso? Mmm… no sé.
Si hay algo que lamento de las redacciones es cómo las vaciaron de correctores. Para eso estamos, para salvar al burraje…
(alguna vez como pasante me tocó hacer correcciones, y pocas veces disfrutaba de la redacción como en esos momentos en que quedaba apartada del resto, leyendo las hojas de prueba)
Coincido con Clark, Horacio… soberbios y verduleros hay en todos lados, pero no necesitan instrucción. Supongo que es apenas una maña mal aprendida.