Castigo
28 12 2006No es ninguna novedad que éste, como muchos otros, es un oficio en el que los reconocimientos no abundan. Se sabe, nadie va a decir que el trabajo está bien hecho aunque lo esté. Pero últimamente se llega a un punto extremo: ante la buena labor se castiga.
A ver si me explico. Conozco un par de Fulanos y Fulanas que hacen un buen trabajo, cubren bien un tema X y escriben unas notas cuidadas sobre eso. Jamás recibirán un reconocimiento de sus superiores, lo saben, a pesar de que les llegan por parte de los lectores y algunos de sus colegas. Ya se acostumbraron a la indiferencia de sus jefes y no esperan otra cosa. Pero después de un tiempo dedicándose a ese tema X, cuando lo conocen y tiene las fuentes, hay que hacer una nueva nota y los editores se encuentran en la siguiente charla:
—Hay que hacer algo sobre X.
—Se lo damos a Fulano.
—No, Fulano ya hizo un par de tapas sobre eso. Mejor se lo pasamos a Mengano, porque después se la cree.
—Bueno.
Entonces Fulano (o Fulana, da igual) pasa media hora explicándole a Mengano con quién puede hablar, a quién llamar, qué preguntar a cada uno.
Tal vez me equivoco, pero hay cierto sadismo y también algo de estupidez en esa mecánica. Hay distintas respuestas a la repetición de esas situaciones. Algunos, los que pueden, buscan nuevos horizontes en otros medios. Otros se cansan, se deprimen o lo que sea y pasan años sentados en una redacción pensando, casi siempre, que todo da igual.

ok es verdad: sucede todo el tiempo. pero también se da al revés: cubriendo décadas la info sobre algún tema x y siempre un boludo “esclarecido” firmando una nota de opinión al lado.
Sí, es cierto, también ocurre al revés.