Pasó

30 01 2007

—Leíste la tira de Rep de hoy —me preguntaron ayer a la noche.

—No, no la leí. Se me pasó.

—Ah, después mirala.

Y ahí fui. A ver con qué me sorprendía esta vez Rep. Nada nuevo en realidad, o sí. Lo innovador, en todo caso, es dónde estaba eso que leía. Una sorpresa, en definitiva.

Como se cumplían 10 años de la muerte de Osvaldo Soriano, Rep dibujó y escribió una tira en la que le cuenta al Gordo (perdón por la confianza, es sólo la necesidad de usar un sinónimo ameno) qué pasó en el mundo y en la Argentina en esta última década. Los cuadritos 13 y 14 exceden el homenaje y van más allá, dicen:

 

Pasó que en el país hay un gobierno raro, con políticas de pseudoizquierda, pero economía de derecha. Pasó que mucho del periodismo que se hace te daría vergüenza. Pasó que hace unos meses tenemos un nuevo desaparecido.

Lástima que no esté Soriano para escribirlo.





Calientes

27 01 2007

En Página/12 son mayoría los periodistas que están bastante calientes. Es que —y pido perdón por el chiste fácil— hace cerca de un mes que están sin aire acondicionado. Ayer fue bastante difícil de soportar, sobre todo por la humedad que sumada al calor hace del aire una sustancia densa, espesa. De todos modos, parece que ya se hizo el pedido para la reparación del aparato encargado de refrigerar la redacción. Algunos pesimistas creen que tendrán aire más fresco recién cuando se muden: en mayo. Mientras que otros, optimistas fervorosos, responden a los quejosos diciendo que no hace calor, sino que es sólo una sensación.





Exceptuados

24 01 2007

El tipo llegó, se colocó detrás del atril, desplegó mínimamente los papeles con el clipping que le elaboraron y empezó a hablar. Mezcló el discurso improvisado con la lectura de esas fotocopias que le habían pasado. Dijo que tiene convicciones, disfrutó de la decisión de la Corte Internacional de La Haya como de una victoria y criticó y se burló de algunos periodistas y medios.

Así fue, a grandes rasgos, el discurso de ayer del presidente Néstor Kirchner después del fallo del tribunal internacional sobre los pedidos de una medida cautelar hechos por Uruguay. Con algo de sorna, entre risas y con un dudoso sentido de la ironía, Kirchner criticó los pronósticos fallidos de cuatro diarios, un periódico y ocho periodistas.

Alguno de los aludidos, incluso, hoy pide disculpas, reconoce en parte el error y explica sus motivos. Ya sé que rozo la obviedad, pero dejando de lado a Crónica y Popular —diarios en los que la información política no es prioridad—, ¿qué dos diarios nacionales fueron exceptuados de la crítica de Kirchner? Si quieren pueden escuchar y contar, aunque no es necesario.





Pintura

22 01 2007

Me cansé. Sí, ya es suficiente. De algún modo, los colores de este blog me empiezan a molestar, a aburrir. Así que habrá un cambio en poco tiempo. Es posible que a pocos, incluso a nadie, le importe. Pero aviso por si en los próximos días alguien vuelve por acá y se encuentra con algo diferente. Ya saben, seguirá siendo Sólo un oscuro periodista, pero con una mano de pintura.





Contraste

17 01 2007

Blanco (o negro): El abogado Carlos Slepoy, destacado en el pirulo de tapa de Página/12 del 13 de enero pasado, hablando sobre la detención de María Estela Martínez de Perón y sobre los derechos humanos.

Creo que se está en el buen camino, lo que ocurrió hoy es muy promisorio para el futuro del país, si se sigue esta línea creo que se va a llegar necesariamente a los responsables ideológicos, los que diseñaron el golpe de Estado de 1976. Ante esto podemos hablar de una refundación de la sociedad argentina sobre nuevas bases, asentadas fundamentalmente en la justicia.

Negro (o blanco): El filósofo León Rozitchner, en una entrevista hecha por lavaca.org, también hablando sobre los derechos humanos.

Kirchner estuvo bien al principio respecto de los derechos humanos del pasado, pero respetó a los grupos de poder económico que crecieron sobre fondo del terror militar y hasta los subvenciona. Su compromiso con el pasado —la privatización del petroleo— define su presente. Miden el desarrollo del país por los grandes números de la economía, pero a la mayoría de la gente ese goteo de las ubres repletas no sacia ni el hambre de alimentos, ni de educación, ni de salud de las mayorías. Los de abajo no reciben salarios adecuados, no hay medicina social, no hay viviendas, hay trabajo en negro y mal pagado. Casi todos los profesionales de todas las profesiones se han convertido en empleados explotados y sometidos de las empresas privadas, que se han comprado todo. En ese sentido, Kirchner sigue el modelo clásico sin atreverse a recuperar lo que sobre fondo del terror nos expropiaron. No es verdad que si a la Nación le va bien económicamente, también le vaya bien a la mayoría. La riqueza la recibe cierto sector, que no supera los tres millones de habitantes. (…) No basta con haber ordenado sacar el cuadro de Videla del colegio militar. Nuestra economía neoliberal, que es la gran genocida, es la que atenta ahora contra los derechos humanos.





Lapsus

15 01 2007

El secuestro de Luis Gerez y la investigación del caso han despertado las más variadas hipótesis, suspicacias y malicias. El domingo, Horacio Verbitsky planteó que se investiga a dos puntas: por un lado, la participación —de algún modo— de la Boanerense, y por el otro, a la misma familia de Gerez y su entorno político.

Hoy, Página/12 señala que el abogado “penalista especializado en derechos humanos” César Sivo se hizo cargo de la representación de Gerez y de “sus compañeros de militancia” para pedir que se lo acepte en la causa como particular damnificado. La aparición del abogado responde al descontento que existe entre quienes rodean al secuestrado con que sean ellos los investigados.

Pero Página/12, en la bajada y en la primera oración de la nota, habla de “la defensa de Luis Gerez”. El abogado, en todo caso, lo representa, pero por ahora no lo defiende, porque no hay de qué defenderlo. Habrá sido un error… o un lapsus.





Conflicto III – Epílogo

12 01 2007

(Sigue de aquí)

Situaciones similares se vivieron ese día y el siguiente con otros pasantes. Todos debían saber, directamente o por comentarios, qué podía pasarles si se repetía la medida de fuerza y ellos cometían la osadía de sumarse. Y que ni se les ocurriera siquiera pensar que los 500 pesos que les pagaban eran insuficientes.

Finalmente, las amenazas fueron en vano y la empresa no tuvo que “resolver” nada. No por la valentía o el coraje de nadie, sólo porque quien amenazó jamás notó que los ánimos en la redacción no estaban como para volver a un paro. Inexperiencia, poca calle, en fin, quién sabe, la cuestión es que no lo vio. La movida tan sólo le sirvió para perder la confianza de algunos que lo conocieron sin máscara.

Los trabajadores continuaron las negociaciones durante un par de semanas, terminaron por aceptar un incremento menor a la mitad de lo que habían pedido y que empezaron a cobrar recién un mes más tarde.

A los amenazados les sirvió para conocer a quien les había dado la posibilidad de estar allí, para saber dónde se habían metido, para ver que el diario progre podía llegar a serlo, apenas, en la tinta.





Conflicto II

9 01 2007

(Sigue de aquí)

La charla no había empezado bien. ¿Por qué la aclaración de que no se trataba de un apriete? Obviamente, porque lo era.

—Mirá —siguió el jefe mientras él escuchaba—, te quería aclarar que como pasante no tenés ninguna relación laboral con la empresa. No sos empleado. Y bueno, como está todo, puede volver a haber un paro. En ese caso, los pasantes no suelen adherirse y… que yo sepa, nunca tuvieron ningún problema por eso ni nadie de la comisión interna les dijo nada.

En el paro anterior él, al igual que los demás pasantes, no había trabajado. Fue sin entrar en conflicto con nadie porque ese día, gracias a la nota que le encargó un subeditor, entró un par de horas antes y se fue, también, un par de horas antes, justo cuando la asamblea votaba dejar de trabajar.

—Ajá… Primero te aclaro que estoy de acuerdo con el reclamo… —respondió, aún creyendo que la honestidad valía algo allí.

—No, claro —lo cortó mientras jugaba con el azúcar desparramado sobre la mesa—, yo no te digo qué tenés que hacer. Pero bueno, cuando se te terminen los primeros seis meses de pasantía voy a tener que informar a la empresa, si me lo pide, y les tengo que decir qué hiciste… y ellos resolverán. Ah, y tampoco es momento para que ustedes pidan un aumento.

—Está bien, lo voy a tener en cuenta —trató de salir del paso. Se levantó, el jefe también y ambos volvieron a la redacción. Él no dejaba de repetirse a sí mismo las palabras que buscaban esconder la amenaza: “Ellos resolverán, ellos resolverán…”.

(Continúa aquí)





Dineros públicos

7 01 2007

“Exclusivo: De España a Buenos Aires. Mientras en España resuelven sobre el pedido de extradición de Rodolfo Almirón, el ex jefe de la Triple A descubierto por el periodismo en Valencia, Página/12 encontró en Buenos Aires a Felipe Romeo, otro de los principales involucrados en la causa por los crímenes cometidos por la organización creada por López Rega.” Todo eso dice la edición de hoy de Página/12 debajo del título de tapa. Pero resulta un tanto engañoso.

Es decir, la nota de Sergio Kiernan está muy bien, aunque no encontraron a nadie, porque —al parecer— nadie se escondía. El texto se limita a reseñar la historia de la revista El Caudillo, una especie de house organ de los asesinos de la Triple A.

El hallazgo, si se quiere, es haber averiguado que el tal Romeo tiene una empresa de restauración de edificios antiguos. Un dato que habrá llegado por casualidad al elegante Kiernan, que, además de ser un estudioso de las más rancias publicaciones de la derecha (suele escribir sobre la también fascista Cabildo), edita el suplemento de arquitectura del diario, .

Más allá del engaño, el texto tiene un párrafo formidable teniendo encuenta dónde se publica, una ironía tal vez: “En la pauta comercial de El Caudillo se puede seguir el avance de la derecha de la época sobre el aparato del Estado, (…). Nunca hubo un anunciante privado, pero alcanzaba con las muchas páginas pagas con dineros públicos.”





Conflicto I

3 01 2007

El relato siguiente corresponde a una historia que sucedió hace algo más de un año. La información la recibí hace muy poco de parte del protagonista de los hechos, que se comunicó conmigo para contármelos porque, dijo, los tenía atragantados y ya no lo dejaban respirar.

Él había llegado a la redacción hacía un mes. Estaba en el lugar en el que siempre había querido estar: en el diario que leía y rodeado de la gente a la que admiraba. Su condición de pasante no le iba a oscurecer el panorama. Además, consideraba como un agregado extra estar allí en un momento en el que se discutía un posible aumento salarial. Hacía un par de semanas, en el punto más alto del conflicto, un paro había paralizado a la redacción y el diario había salido sólo con el trabajo de un par de editores. Y él veía todo desde el lugar de los hechos.

Días después de esa medida, su jefe se le acercó a la computadora. Era el mismo que antes había sido profesor en la universidad y que lo había llamado para ofrecerle ese lugar imposible de rechazar. Ahora, como editor, se acercaba mientras él escribía o leía un cable, no recuerda. Casi sin detenerse, carraspeando antes de hablar, le soltó un: “Vení que tengo que hablar con vos”. Intrigado, se levantó para seguirlo.

Llegaron hasta la sala donde se hacían las reuniones de edición. La mesa de madera con cubierta de vidrio mostraba vasos de café descartables casi vacíos y sobres de azúcar que le iban a servir al jefe para jugar con los dedos durante la charla. Los dos se sentaron en las sillas de cuero.

—Quería hablar con vos —empezó el jefe— por el tema del conflicto gremial. Supongo que estarás enterado… Antes que nada te aclaro que esto no es un apriete ni nada parecido.

Justo después del alivio por saber que el motivo de la charla no era su trabajo, él se preguntó qué estaba pasando, qué tenían que hablar y por qué, a pesar de la aclaración, tenía la sensación de que iba a tratarse de un apriete.

(Continúa aquí)