Tetas
13 07 2007Sin sacar los ojos del monitor ni los dedos del teclado, él escuchaba lo que sucedía a su alrededor. Un redactor bastante más joven, con mucha menos experiencia, le comentaba a su editor la información que tenía y después recibió instrucciones sobre qué debía escribir, qué datos incluir y cuáles no, en función de proteger ciertos intereses. El que no paraba de teclear vio que luego de la charla el joven se sentó. Entonces pegó el grito.
— ¡Pero esa nota tiene unas tetas así de grandes! —mientras ponía sus manos delante del pecho.
—¿Cómo? —le preguntó el otro.
—Que esa nota está re operada. Eso.

Vos te le podés plantar 200 veces al editor-cirujano y finalmente descartará encargarte operaciones, aunque sea porque sos rompebolas y no quiere ni escuchar tus quejas. Total, siempre tendrá a mano otro más laxo, o más permeable, o menos experimentado, o menos escrupuloso. Otro soldado, bah. Y la rueda sigue girando, más o menos.
Era una operación sin anestesia, eso es seguro…