Ruinas es lo que queda del mercado laboral periodístico, si es que existe algo que pueda llamarse así en la Argentina. Por eso debiera dar esperanzas la nueva idea del gobierno de Kirchner —publicada por Clarín— acerca de poner más límites al uso de las pasantías, porque, según el sagaz análisis del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, se transforman “en un mecanismo de fraude laboral o de utilización de los estudiantes como mano de obra barata”. El problema no afecta sólo a este sector, claro. Pero uno lee la nota e ingenuo se alegra.
La alegría se desvanece al instante. ¿Cómo podrá funcionar la iniciativa si no existen controles sobre el actual régimen de pasantías? Aunque, pensándolo bien, difícilmente el Ministerio de Trabajo vaya a controlar adonde debe. Como algún diario nacional de muy buena relación con el kirchenrismo, donde la ley marco de pasantías se viola sin importar que es obra de la serie de reformas laborales del menemismo tan criticado en sus páginas: pasantes trabajando como redactores, con la misma carga horaria, y secciones en las que la proporción entre pasantes y redactores es casi idéntica u otras en las que en algún momento hubo editores y pasantes, ¿trabajadores? No, gracias.
Incluso es posible insistir en la ingenuidad y creer que algo va a cambiar. No, otra vez la realidad aparece implacable. ¿O acaso no existe un diario digital que intenta dar información regional, aunque no pasa de la propaganda K, en el que no hay un solo redactor, ni un solo trabajador formal, sino unos pocos editores y un ejército de pasantes que pueden trabajar entre 10 y 12 horas al día?
Tal vez ese medio no tenga nada que ver con el actual gobierno, pero tiene. ¿O no lo regentea el titular de una cátedra en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, rector de esa misma universidad, uno de los tantos candidatos a intendente de ese distrito por el Frente para la Victoria y, ay, todo en simultáneo, subsecretario de Medios de la Nación, Gabriel Mariotto? Un tipo que cada vez que recibe a alguien en su despacho de la Casa Rosada aprovecha la oportunidad para mostrar el balcón con vista a la Plaza, donde se siente un poco más cerca del General. Todo muy nacional y popular, o casi.
Dijeron algo...