Apoyo

22 05 2007

Éstas son épocas de luchas salariales. No hay dudas. Buscan tener mejores sueldos desde el fuerte gremio de camioneros hasta el ignoto —por improbable— Sindicato de Fabricantes de Fósforos y Afines. Es algo así como “la pelea del 16,5 por ciento”, incremento que todo empresario soltará si se lo piden lo suficiente. Algunos se resisten más y otros menos, algunos trabajadores llegan a la huelga y otros apenas se enteran de que sus representantes tienen una reunión en el Ministerio de Trabajo. Pero hasta ahora ese es el número aceptado, señal de que el pedido debería ser mayor.

Fue hace unos días que recibí el servicio de la Agencia Nacional de Comunicación de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires. Creí, iluso, que luego de los conflictos solitarios en varios medios (Perfil, Página/12, Anpress, por ejemplo) habría un planteo unificado del sindicato para mejorar los salarios de todos los trabajadores de prensa. Pues no. Una de las notas habla de mejoras logradas en Radio Nacional. Sólo eso.

Temas más trascendentales ocupan a la ANC. El secretario general de la Utpba, Mario das Neves, escribe un artículo sobre el VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los Tratados de Libre Comercio y por la Integración de los Pueblos. Lo salteé, es cierto. Tal vez debería preocuparme un poco más por la unión latinoamericana y esas cuestiones.

Otro texto de Das Neves se publica en el sitio web de la Utpba . El secretario general, a raíz del conflicto en el que se encuentran los trabajadores de los subtes, remarca cómo el sindicato “propuso” luchas por mejoras salariales en radio Nacional, America 2, Crónica y Crónica TV.

Pero siguen siendo intentos aislados. A eso se limita la acción de la Utpba. A eso, a preocuparse por la revolución bolivariana y a enviar un representante a “dar su apoyo” cuando alguna asamblea envalentonada está por votar un paro. Mientras, muchos ven pasar el 16,5 por ciento por al lado y se nos cae una lágrima cuando escuchamos aquello del convenio de prensa. ¿Cómo era eso? Ah, sí: el sindicato te apoya, / el sistema te respalda / y los pajaritos cantan / y las nubes se levantan.




Tiempos

2 05 2007

La continuidad informativa, o más bien noticiosa, que impusieron la radio y la televisión se ha visto profundizada por la aparición de Internet y los diarios digitales. Ya no hace falta esperar a la emisión de un noticiero o de un informativo cada media hora: la noticia está sin descanso en la web. Casi no hay tiempos muertos y los medios on line —el concepto de diario digital en algunos casos no logra abarcar el fenómeno por completo— no tienen, por ejemplo, feriados en los que no se editan, como el 1º de mayo. El hecho de que plantean a los diarios impresos la necesidad de implementar cambios se repite hasta el cansancio, pero aún vale la pena darle vueltas.

El diario más vendido del país, Clarín, tiene hoy como título principal que “Para la Justicia de Santa Cruz el chofer es insano”, en referencia al conductor que trató de chocar un camión contra la casa del presidente Néstor Kirchner en Río Gallegos. Ese dato, esa información, se conoció por primera vez el lunes por la tarde, hace casi dos días. La escuchamos por radio, la vimos por televisión y la leímos en sitios web. Dejó de ser noticia. Es válido pensar que por los intereses que sea Clarín decidió poner ese título allí, con la intención de marcar agenda. También es cierto que no supieron encontrarle una nueva perspectiva, un modo de que se vuelva novedoso y terminan por dar a sus lectores algo viejo y poco interesante.

La diferencia la marcaron Página/12 y La Nación, publicando portadas en las que el título principal no repite lo ya sabido. Es posible que haya sido casualidad, es verdad que ambos tienen temas bien distintos, pero al menos ofrecen algo nuevo.




Tapados III

18 04 2007

Encuentro esta imagen como la principal en la portada de un diario. Alrededor hay otras notas más pequeñas, pero ésta es la que ocupa mayor espacio, avasallante. Todavía estoy un tanto dormido y no presto atención a lo que la rodea. Trato de adivinar qué periódico pudo haberlo hecho. Desde un conocimiento bastante acotado supongo que se trata de, tal vez, una traducción al español del USA Today. Ese tema en primera plana, con una gran fotografía y ese título me guían a la respuesta.

Pero paso la portada. Llego a las páginas 2 y 3, que muestran las notas de esa tapa. Veo las siguientes firmas: Yolanda Monge y Antonio Caño, y a su lado, en seguida, “De El País de Madrid”. ¿Es El País que cambió su diseño para hacerse más “popular”? No. Justo después de “Madrid” leo “Especial para Página/12“. Entonces pienso que sigo sin entender y que hubiese pagado por presenciar esa reunión de edición.




Tapados II

16 04 2007

Marcaba por aquí cómo algunos temas son poco valorados por los editores y se quedan con poco espacio en las tapas de los diarios. Es una perogrullada, pero la selección temática es compleja y, al tiempo que algunas notas apenas si tienen una mención en la portada, otras se llevan más centímetros.

Sigo sin decir nada nuevo al señalar que así como podemos fijarnos en que un tema con poco espacio es considerado con menor relevancia, uno que logra un título principal no sólo es porque se lo evalúa como con mayor trascendencia: también permite ocultar otros temas.

Digo, porque si en un diario en el que prevalecen las páginas dedicadas a la política la tapa se ocupa en resaltar “Las nuevas relaciones de pareja en la Argentina”, se están dejando muchas otras cosas de lado.




Tapados

30 03 2007

Seguro hay más lecturas posibles, pero viendo las tapas de Clarín, Página/12 y La Nación uno cree que hay cosas más relevantes que los casi 20 mil (aunque vaya uno a saber cuántos son ahora) chicos, mujeres, hombres, ancianos que en el Litoral argentino fueron corridos por el agua que los empujó desde arriba con las lluvias y desde abajo con las crecidas de ríos y arroyos.

La ciudad de Santa Fe en emergencia llevándose lo peor del desastre y miles que ya no tendrán dónde vivir merecen menos atención que el aumento selectivo de los peajes en los accesos a la Capital Federal y que la pelea entre Néstor Kirchner y el presidente de la Cámara de Casación Penal. Los que están tapados por el agua importan casi nada.

Al menos Clarín le dedica al tema la segunda nota de portada con su foto. En Página/12, en cambio, no existe en la tapa y fue cubierto con algunos cables picados. La Nación también lo ignora en su primera plana y la nota carece de firma.

Decenas de miles de personas afectadas por un temporal y tres de los diarios más importantes del país consideran que no merecen ser su principal título, y dos de ellos no le dan ni un centímetro en sus tapas. Me parece que algo anda mal.




Coma

27 03 2007

Hay una regla ortográfica que parece ser poco conocida. O, al menos, me topo demasiado seguido con textos en los que se la desconoce. Sin embargo, se trata de algo muy sencillo que puede reducirse a que el sujeto no debe separarse del predicado por una coma. Así que saquen esa coma de ahí, no la escriban, no va.

La Ortografía de la Lengua Española, editada por la Real Academia en 1999, dice:

Uso incorrecto de la coma: Debe evitarse separar el sujeto y el predicado mediante una coma. Ejemplos de incorrección:

*Las estanterías del rincón, estaban perfectamente organizadas.

*Un desgraciado incidente, ocasionó la dimisión de la junta directiva.

Se exceptúan los casos en que media un inciso entre sujeto y predicado. Ejemplos:

La medicina preventiva, como ya ha quedado apuntado anteriormente, permitirá evitar la enfermedad en breve plazo.

La presencia de la protagonista de la película, que vestía un espectacular traje de noche, produjo muy diferentes comentarios.

Pues eso, que se sepa.




Esperanza

20 03 2007

Hay gente que escucha sonar un teléfono en una redacción y se ofusca. Odian atenderlo, consideran que no es para ellos o prefieren evitar lo que pueda seguir a poner el auricular en la oreja. Sin embargo, la experiencia puede ser más que interesante, hasta gratificadora. Buenos temas han surgido del llamado de un desconocido, incluso tapas de diarios se han hecho gracias a que alguien consideró llamar a un periodista anónimo para informar algo.

Es cierto que más de una vez levantar el teléfono no es más que una molestia, pero vale la pena tomar el riesgo. No recuerdo cuándo fue que llamó esa mujer. Preguntó si estaba hablando con un periodista. Le dije que sí con pudor. Me contó que era policía de la Bonaerense, cabo primera o sargento, no recuerdo. Que hacía unos meses que no trabajaba, la habían echado, la habían pasado a disponibilidad. Dijo que estaba desesperada, porque dentro de poco iban a dejar de pagarle el sueldo y tenía hijos. Lloró. Me explicó que querían sacarla de la policía injustamente porque se había peleado con un superior. Que por eso quiso hablar con alguien en el Ministerio, que la habían atendido, que la escucharon pero ella no les creía.

A veces el tiempo es poco y no pude más que pedirle un teléfono, decirle que no le prometía nada pero que trataría de llamarla. Me agradeció por escucharla. “Ustedes son mi última esperanza, porque si no me ayudan los medios no sé qué voy a hacer. Los periodistas son lo único que me queda”, me aseguró. Pensando que al depositar sus esperanzas en la llamada a un diario la mujer estaba perdida, colgué con la ilusión de que, al menos, creyera también en algo que fuera a ayudarla más: una imagen de yeso, un dios, una mancha de humedad con la forma de la virgen María.




Preguntar

21 02 2007

No tengo la pretensión de teorizar, ni siquiera de ser riguroso. Pero leo a Martín Caparrós, en El Interior: “Hay veces en que tengo, todavía, que preguntar alguna cosa. Pero son las menos: los argentinos hablan, quieren hablar.” Dice él y me acuerdo, de golpe, de la forma que tomaban las entrevistas hechas por Fabián Polosecki. Me choca, inevitablemente, con lo que se ve y se escucha ahora, incluso, a veces, con lo que se lee.

No sé si la forma que tiene Caparrós de encarar el reporteo para una crónica es anterior, posterior o simultánea a lo poco que en televisión pude ver de Polosecki, pero son modos bastante similares. Con una edición sencilla, austera —que se extraña ante tanto videoclip y efecto en postproducción— sus programas mostraban entrevistas en las que sus silencios eran fundamentales, donde las preguntas se acercaban de a poco al personaje, le sacaban sus cáscaras de a una hasta llegar al centro, a los sentimientos tal vez. Claro, cuando se llegaba a esa instancia no siempre el entrevistado se mostraba en palabras, a veces era sólo una mirada que el silencio permitía observar.

Digo, la frase en El Interior me retrotrajo a eso y, también, me hizo notar, otra vez, su contraparte: la pregunta desenfrenada, atolondrada, que quiere ya, en el instante, lograr lo que se está buscando. A veces, confirmar una idea o un prejuicio. En este caso, el cuestionamiento repetido hasta el hartazgo es el “¿qué sentís?”, en sus diferentes variantes de persona y tiempo verbal. Con dos palabras se pretende conseguir “la imagen” y “la declaración”.

Hay un ejemplo que todavía recuerdo. Fue en el programa La Liga, el año pasado. Tartagal, en Salta, era arrasada por un río que las lluvias hicieron incontrolable. Su cauce se había llevado varias casas y parte de la ciudad estaba inundada. Muchos evacuados, algunos que vieron cómo sus viviendas se derrumbaban cuando el río les arrancaba los cimientos, estaban en escuelas. A una de ellas llegaron dos cámaras con María Julia Oliván. Desde que entró no hizo más que relatar, en una clara redundancia, lo que las imágenes mostraban: ropa tendida, ollas, colchones en el piso. Una de las entrevistas fue con un chico —siete, ocho, no más de diez años— que contaba cómo vio a su casa venirse abajo en una crecida. Después del relato, su gesto mantenido en un primer plano por unos segundos hubiese sido suficiente para convocar las lágrimas en el más cínico. Pero la periodista debía cumplir su función, ir más allá: “¿Y vos qué sentiste?”. Así, rompió el silencio, el clima, para obtener la respuesta obvia.




Función

7 02 2007

El domingo pasado La Nación publicó una entrevista al secretario de Medios de la Nación, Enrique “Pepe” Albistur. Fue una de las pocas notas que dio desde que en el 2003 ocupa un despacho en la Casa Rosada. Ayer noté que hay una pregunta que faltó, que se vuelve necesaria: ¿Cuál cree él y el Gobierno que debería ser la función de la agencia estatal de noticias, Télam?

La principal tarea es informar antes y mejor que nadie sobre lo sucedido en los organismos estatales. Si, por ejemplo, se toma una decisión en un ministerio, la primera información a los medios del país debería llegar a través de Télam. Ayer renunció el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Miguel Campos. Quienes no se enteraron a través de sus propias fuentes recibieron primero un cable de Diarios y Noticias y, quince minutos más tarde, entonces sí, uno de la agencia estatal. Ambos citaban a fuentes oficiales del Ministerio de Economía y tenían exactamente los mismos datos. Es cierto que la diferencia temporal entre uno y otro despacho no fue mucha, aunque se vuelve importante para los medios audiovisuales. Es también cierto que se trata de una secretaría, tal vez algo no demasiado relevante, pero ¿qué hubiese pasado si se trataba de algo de mayor importancia?

Para compensar, Télam hizo una ¿exhaustiva, intensa, excesiva? cobertura de la visita de la senadora Cristina Fernández de Kirchner a Francia. Desde la firma de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra la Desaparición Forzada hasta su asistencia a la función de un ballet, pasando por las repercusiones de su actividad oficial. En total, desde que inició su servicio del día hasta las 19.30, Télam llevaba emitidos 33 despachos con el título guía “Cristina Fernández”. No sé cuántos envió después. Ah, y además, como es verano, publicó una nota firmada por su enviado especial a Mar del Plata sobre la reproducción en cautiverio de los delfines.




Pirulo

18 12 2006

En el blog Sucesos Argentinos, P. S. dice que este año hay una noticia olvidada. Se refiere al secuestro, tortura y asesinato de Lucas Ivarrola, un chico de 15 años, a manos de tres suboficiales en actividad de la Armada Argentina que, para superar cualquier estereotipo, se movilizaban en un Ford Falcon verde.

La mención a ese hecho me hizo recordar cómo la noticia se movió por los circuitos de parte de la redacción de Página/12 de un modo —voy a ser condescendiente con algunos— errático. Ese crimen, cometido por esas personas, en esas circunstancias, tiene un significado diferente en un diario que levanta más alto que ningún otro la bandera de los Derechos Humanos. Sin embargo, cuando el cable llegó a la mesa de trabajo, el editor a cargo lo leyó y ordenó: “Hacé un pirulo de seis líneas”.

El que recibió la orden y el cable en su vieja 286 (los más jóvenes sepan que son unas computadoras de 20 años de antigüedad, 17 las más nuevas) fue un pasante. Lo leyó. “No, esto no puede ser nada más que un pirulo. Escuchá.” Entonces, lo volvió a leer, pero en voz alta. Tenía razón. A su lado, un redactor se levantó para verificar él mismo el cable en el monitor. “¿Y van a hacer un pirulo con esto?”

La mala decisión del editor fue subsanada por el criterio de un pasante y un redactor que le plantearon sus dudas sobre el espacio que iba a recibir la nota. Finalmente fueron 55 líneas. No estaban tan equivocados: un día después fue tapa y una doble página el domingo siguiente.