Desierto

30 11 2006

Ayer se dieron a conocer y pronto se entregarán los premios Adepa (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) al Periodismo 2006. El galardón tiene categorías como bien público, ecología y medio ambiente, caricaturas, fotografía, derechos humanos y periodismo científico, cada una auspiciada por un medio.

Pero el premio más importante, el que aparece primero en la lista, seguramente por lo que distingue, es el que se entrega a la libertad de prensa y está patrocinado por Clarín. En la edición del año pasado se lo llevó el diario La Nación. Y esta vez el ganador es… No, el ganador no es, porque quedó desierto. En serio.

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Loquitos

25 11 2006

Entró al diario como lo había hecho muchas veces, salvo por algunas circunstancias que lo sacaban de la normalidad. Su ánimo exaltado, por ejemplo, y la ametralladora que llevaba que, a pesar de ser una réplica, generó pánico en todos.

“Estás hablando con el nuevo director del periódico, y estoy aquí para desenmascarar los verdaderos conflictos del periódico. Aquí hay problemas con el pago. El periódico dura poco, se acabó este problemita ya, esto es una pocilga y alguien tiene que pagar, alguien tiene que hacerlo, porque esto va a ser como limpiar la mierda. Es tiempo suficiente ya que se están burlando de la gente, hoy lo van a ver como una violencia. Pero alguien tiene que pagar y ese va a ser el director.” Eso fue lo que dijo después de discutir con un editor de fotografía y entrar a la oficina del director. Todos abandonaron el edificio y él le exigía a la policía la renuncia del director del diario y del subjefe de redacción.

Eso fue lo que pasó ayer en la redacción de El Nuevo Herald de Miami. El protagonista fue el dibujante de ese diario José Varela. Y habrá que cambiar algunos nombres propios y detalles, como que, entre otras cosas, Varela está disconforme con el trato que el diario da a los exiliados cubanos, pero superando eso, ¿sus quejas, canalizadas a través de un método al menos cuestionable, son aplicables a otros medios?

Ayer en una redacción porteña, poco después de que se conoció lo que sucedía en el Herald, el director del diario le contó lo que estaba pasando a uno de los secretarios de redacción. Lo comentaron entre risas. ¿De qué se reían? “Loquitos” hay en todos lados.





Ambiente

20 11 2006

Creo que recordé la anécdota leyendo este post de un amigo. Fue hace ya unos cuantos años, cuando estaba cursando el último año del secundario. Es costumbre de los profesores preguntar a sus alumnos qué van a hacer después de terminada esa etapa, qué van a estudiar, por dónde se les aparece la vocación. Entonces plantean la cuestión como si el futuro fuese pura esperanza y todos pudieran realizar ese deseo. En fin.

En mi curso éramos pocos y la primera vez que una profesora hizo la pregunta respondimos uno por uno. Yo ya tenía claro que quería ser periodista. Lo mismo respondió una compañera, esa que era la mejor alumna, la que no conocía otra nota que el 10 y no porque fuese inteligente sino porque realmente disfrutaba estudiando mientras todos los demás intentábamos conseguir la mejor calificación con el menor esfuerzo posible.

Meses después, otra profesora repitió la pregunta. Todos dimos la misma respuesta, menos la chica 10. Ella había cambiado el periodismo por la psicología. Alguno que recordaba la respuesta anterior quiso saber qué había pasado: “¿Pero cómo, vos no querías estudiar periodismo?” Ella respondió que había cambiado de opinión porque, dijo, “no me gusta ese ambiente”. Yo lo sentí como una agresión indirecta. No dije nada pero me molestaba. ¿Qué sabía ella, con sus 18 años, sobre el “ambiente” del periodismo? ¿De dónde sacaba ese prejuicio? Y ahora me pregunto si no tendría razón.

Lo pienso bastante, le doy vueltas y me respondo que no, que a pesar de que no paro de cruzarme con hijos de puta, también hay gente de la otra, esos a los que cada tanto voy a llamar sólo para preguntarles cómo están.





Ortografía

16 11 2006

Es posible que un periodista tenga alguna duda ortográfica. Creo que tenemos la posibilidad de vacilar y no tenemos porqué conocer todo el idioma a la perfección. No obstante, en la actualidad, trabajando en redacciones conectadas a internet hay cosas que no deberían pasar, o al menos yo no concibo que pasen. Porque aunque acepto que dudemos, me molesta tener esas dudas. Es decir, si hoy no sé cómo se escribe una palabra, entonces voy al diccionario de la Real Academia y me fijo.

Algunos prefieren preguntar, a los gritos, arriesgándose al ridículo. Entonces uno está sentado frente a un monitor y escucha en voz bien alta a una redactora preguntar: “¿Tez, de cara, va con ese o con zeta?” Después, claro, viene un silencio incómodo, de unos segundos, que finalmente rompe el extrañamente caritativo editor: “Con zeta”. Y otra vez el silencio.

¿Era necesario? Si podía revisar un diccionario con sólo hacer un click. Tal vez sienta placer al hacerlo o no se da cuenta. Es que el otro día tuvo otra pregunta desconcertante: “¿Cuál es el epígrafe?”





Renuncia

10 11 2006

En el Los Angeles Times hoy será el último día de su jefe de redacción, Dean Baquet. Desconozco cómo trabaja, qué piensa, si es demócrata o republicano, si escribe bien o con los codos. Pero se ganó mi admiración. Baquet renunció a su puesto. No fue porque le hayan ofrecido uno mejor ni lo hizo para dedicarse a su familia. Renunció después de oponerse a un recorte de personal con el que amenaza la empresa dueña del diario.

No sólo es admirable la acitud de Baquet, también lo es la de quien fuera director del periódico hasta hace un mes, Jeff Johnson, que tomó la misma decisión por los mismos motivos. Irse de Los Angeles Times no es poca cosa. Se trata del principal diario del oeste de los Estados Unidos y el cuarto a nivel nacional.

Además, para continuar con las sorpresas para quienes estamos habituados a los medios locales, el periódico publicó una nota sobre la partida de Baquet explicando los motivos.

Según contó un cable de la agencia EFE, Baquet se quedó un mes más en su cargo para “intentar convencer al nuevo director, David Hiller, de que nuevos recortes de personal minarían la calidad del periódico”. Por acá no se consigue.





Sensación

8 11 2006

Me pasó hace tiempo y aunque no recuerdo los detalles, me quedó en la memoria aquella sensación de “ya no quiero seguir”, “esta profesión no es para mí”, “mañana no vuelvo a trabajar”. Es cierto que lo superé, no sé cómo.

Fue una tarde en la redacción. La noticia había empezado su circuito horas antes, en la radio y en los noticieros del mediodía de la televisión. En algún lugar del oeste del conurbano bonaerense, un muchacho murió de un disparo en la cara después de que le tirara otro hombre con el que tuvo una discusión en la calle. Ambos iban manejando, alguno hizo una maniobra indebida y todo terminó con un muerto.

No había más que un hecho policial, pero como algo similar había pasado un par de días antes, la noticia se volvió importante. “Fijate si lo podemos producir, hablar con la familia”, llegó la orden. La cumplí.

El teléfono estaba en la guía. Atendió el padre, me contó lo que había pasado. Cuando terminó, lloró. Me dijo que justo ese día su hijo cumplía años, que la agonía había durado una semana y él no se movió de la sala del hospital. Me confesó, ingenuo y desesperado, que los medios eran su última esperanza. Yo apenas si estaba del otro lado del teléfono. Nisiquiera había ido a verlo, a escucharlo en persona. Corté y me puse a escribir, a cumplir con mi trabajo.





Nacionalidad

7 11 2006

Hoy justo pensaba en la crisis que están atravesando los estado-nación. Por suerte aún están vigentes y, mejor todavía, no soy ni chino ni tunecino ni egipcio. Porque allí “manifestar una opinión en un blog, o en un sitio, puede llevar a la cárcel”. Reporteros Sin Fronteras contra la censura en Internet.