Tapados

30 03 2007

Seguro hay más lecturas posibles, pero viendo las tapas de Clarín, Página/12 y La Nación uno cree que hay cosas más relevantes que los casi 20 mil (aunque vaya uno a saber cuántos son ahora) chicos, mujeres, hombres, ancianos que en el Litoral argentino fueron corridos por el agua que los empujó desde arriba con las lluvias y desde abajo con las crecidas de ríos y arroyos.

La ciudad de Santa Fe en emergencia llevándose lo peor del desastre y miles que ya no tendrán dónde vivir merecen menos atención que el aumento selectivo de los peajes en los accesos a la Capital Federal y que la pelea entre Néstor Kirchner y el presidente de la Cámara de Casación Penal. Los que están tapados por el agua importan casi nada.

Al menos Clarín le dedica al tema la segunda nota de portada con su foto. En Página/12, en cambio, no existe en la tapa y fue cubierto con algunos cables picados. La Nación también lo ignora en su primera plana y la nota carece de firma.

Decenas de miles de personas afectadas por un temporal y tres de los diarios más importantes del país consideran que no merecen ser su principal título, y dos de ellos no le dan ni un centímetro en sus tapas. Me parece que algo anda mal.





Coma

27 03 2007

Hay una regla ortográfica que parece ser poco conocida. O, al menos, me topo demasiado seguido con textos en los que se la desconoce. Sin embargo, se trata de algo muy sencillo que puede reducirse a que el sujeto no debe separarse del predicado por una coma. Así que saquen esa coma de ahí, no la escriban, no va.

La Ortografía de la Lengua Española, editada por la Real Academia en 1999, dice:

Uso incorrecto de la coma: Debe evitarse separar el sujeto y el predicado mediante una coma. Ejemplos de incorrección:

*Las estanterías del rincón, estaban perfectamente organizadas.

*Un desgraciado incidente, ocasionó la dimisión de la junta directiva.

Se exceptúan los casos en que media un inciso entre sujeto y predicado. Ejemplos:

La medicina preventiva, como ya ha quedado apuntado anteriormente, permitirá evitar la enfermedad en breve plazo.

La presencia de la protagonista de la película, que vestía un espectacular traje de noche, produjo muy diferentes comentarios.

Pues eso, que se sepa.





Esperanza

20 03 2007

Hay gente que escucha sonar un teléfono en una redacción y se ofusca. Odian atenderlo, consideran que no es para ellos o prefieren evitar lo que pueda seguir a poner el auricular en la oreja. Sin embargo, la experiencia puede ser más que interesante, hasta gratificadora. Buenos temas han surgido del llamado de un desconocido, incluso tapas de diarios se han hecho gracias a que alguien consideró llamar a un periodista anónimo para informar algo.

Es cierto que más de una vez levantar el teléfono no es más que una molestia, pero vale la pena tomar el riesgo. No recuerdo cuándo fue que llamó esa mujer. Preguntó si estaba hablando con un periodista. Le dije que sí con pudor. Me contó que era policía de la Bonaerense, cabo primera o sargento, no recuerdo. Que hacía unos meses que no trabajaba, la habían echado, la habían pasado a disponibilidad. Dijo que estaba desesperada, porque dentro de poco iban a dejar de pagarle el sueldo y tenía hijos. Lloró. Me explicó que querían sacarla de la policía injustamente porque se había peleado con un superior. Que por eso quiso hablar con alguien en el Ministerio, que la habían atendido, que la escucharon pero ella no les creía.

A veces el tiempo es poco y no pude más que pedirle un teléfono, decirle que no le prometía nada pero que trataría de llamarla. Me agradeció por escucharla. “Ustedes son mi última esperanza, porque si no me ayudan los medios no sé qué voy a hacer. Los periodistas son lo único que me queda”, me aseguró. Pensando que al depositar sus esperanzas en la llamada a un diario la mujer estaba perdida, colgué con la ilusión de que, al menos, creyera también en algo que fuera a ayudarla más: una imagen de yeso, un dios, una mancha de humedad con la forma de la virgen María.





Clases

10 03 2007

Recuerdo sus clases en la facultad por lo entretenidas e interesantes. Desde un primer momento dejó claro que no escucharíamos de su boca una sola palabra surgida de un libro, que la teoría no íbamos a recibirla de sus charlas. Planteó su objetivo: hablar de política, de medios y de periodismo, pero desde su experiencia. Y entonces nos robaba la atención con sus historias de redacción, con sus conocimientos de comunicación política, con la explicación de por qué tal nota tenía ese título y no otro, con la revelación de que aquella información que todos creíamos surgida de una ardua investigación era en realidad el regalo de un funcionario despistado.

Un concepto de ese profesor me pareció fundamental en aquella época y más tarde pude comprobarlo, verlo en persona, notar cuánta razón tenía en lo que nos decía. “Que les quede claro —machacaba—, hay dos clases de periodistas: los que saben que trabajan para un medio y los que creen que son ese medio. Los segundos ya están perdidos y no tienen posibilidad de retorno.” Los primeros pueden discutir con sus editores, saben que la firma es el último reducto de libertad que les queda y pueden trabajar décadas para un diario pero decir orgullosos que jamás se pusieron la camiseta de ese medio. Los otros aceptan todas las decisiones editoriales sin la mínima crítica y se preocupan por los recursos de la empresa más que por los propios, entre otras actitudes deleznables. Diferencias, entre clases y clases.





Vivo

6 03 2007

“Che Clark, estás vivo? no posteas desde el 27/02!”, pregunta Juan Manuel en un comentario. Sí, estoy vivo, pero con algunos problemas de conexión a internet y de falta de tiempo (nada grave) que me mantienen momentáneamente alejado del blog. Ni bien pueda, ni bien me haga un poco de tiempo, vuelvo a postear. Gracias por preguntar.