Expectativas

1 12 2008

Si hay algo que sigo sin entender es esa cosa que llamamos vocación. Esa necesidad de hacer de una actividad nuestro destino sin tener una mínima idea de por qué. O si hay un motivo termina siendo un tanto fatuo, una racionalización que no supera el mínimo análisis. Pero como sea, para muchos la elección está hecha y se mantiene. No hay vuelta atrás o parece no haberla.

Hablando en las últimas semanas con algunos colegas me encuentro con alguno que está cansado de laburar 12 horas por día, pero que dice que “es lo que hay”. Otro no se queja del trabajo ni —cosa rara— de sus jefes, sino de la gente que tiene a cargo. Un tercero sí no soporta a sus jefes, claro. Un cuarto está cansado de escribir sobre “cosas irrelevantes”, sobre boludeces. Y la lista podría seguir. Tal vez el problema entonces no sean los medios, tal vez el problema sean las expectativas, demasiado amplias para la pobre realidad.

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Síndrome

2 10 2008

Lo dicho. Otra vez el síndrome Clarín. En este caso fueron un poco más allá: no son un par de testimonios, sino un par de estudios de mercado. Suficiente como para hablar de “un nuevo tipo de hombre”. Y para venderles más.

La tendencia, que es global (y que, en el primer mundo, incluye un amplio abanico de opciones para la depilación y el maquillaje del varón), avanza a paso firme en Argentina: según datos del sector, desde 2004 las ventas de productos de cosmética masculina crecen a un ritmo anual promedio del 25%, y a una velocidad muy superior a la de la cosmética femenina.

Además de decir que los argentinos usan cada vez más productos para verse mejor, se suman al juego del marketing reforzando que si compran una crema es porque pertenecen a una elite compuesta por “hombres exquisitos, con estilo, exigentes y que buscan la excelencia”. Fantástico.

Y el síndrome parece contagioso. La nota le cae bien a algunos editores, la levanta la agencia EFE y aparece publicada en México y Chile. Sólo falta la cura.





Tendencia

28 09 2008

Cuando vimos el segundo cargamento cayendo desde un camión que transitaba por el rulo de la autopista 9 de Julio supimos que algo estaba pasando. Antes habían sido limones y ahora rollos de chapa, pero la esencia era la misma. Sabíamos, un poco en serio, un poco con ironía, que estábamos ante una tendencia. De golpe iban a empezar a caerse cosas con frecuencia y los medios se preguntarían —nos preguntaríamos— por qué se caían, por qué nadie hacía nada para detenerlo ni para proteger a los desprevenidos ciudadanos que podían terminar su existencia aplastados por lo que fuere: aluminio, ganado, frutas, cualquier cosa. Y pasó. Una carga más se vino abajo y el pedido fue escuchado cuando restringieron el tránsito.

Las tendencias, esas repeticiones de hechos que aparecen cada tanto en la prensa, son conocidas. Pueden ser abusos infantiles, perros asesinos, robos a ancianos, alguna enfermedad. Entonces sabemos que con dos casos ya tenemos una. Con un par alcanza. Ese extraño fenómeno aparece mencionado en la revista de Crítica del 14 de septiembre (pdf) (sí, las leo con algo de retraso). Es en una nota de Josefina Licitra sobre el lesbian chic: aparece una canción sobre el beso entre dos chicas, una escena en una película con dos adolescentes que se quieren más que como amigas y listo. Otra tendencia. La hipótesis de la nota es que el lesbian chic es en realidad un invento del marketing. No hay en el lesbianismo nada que se le parezca, pero es tan efectivo para vender que lo demás no importa. Eso, a pesar de que la bajada de la nota y las imágenes que la ilustran se unan a la moda.

Para explicarlo, en la misma nota Carlos Jones, politólogo e investigador del Instituto Gino Germanila, habla no de un estudio de elaborado por prestigiosos sociólogos ni de una clase de Foucalt sobre la verdad. No. Recurre al periodismo, ni siquiera a una hipótesis de un teórico de la comunicación, al periodismo, al diario Clarín. Dice:

(…) se entra en lo que yo llamo el Síndrome Clarín: cada dos semanas publican una encuesta sobre sexualidad y dicen que es una tendencia. O toman tres testimonios en la Bond Street y hablan de un fenómeno mundial. Pero el mundo no es la Bond Street.

La “tendencia” está impulsada por cierta necesidad de universalizar. Quiere decir que esto que te cuento no es sólo esto que te cuento, es apenas un ejemplo de una cantidad más grande que no para de crecer de cosas como las que te cuento. Es un síntoma de la falta de historias en los medios, de las buenas historias más o menos bien contadas. Como si esa falta quisiera ser cubierta con la totalidad. No puedo contarte lo que te pasa a vos, pero en cambio te ofrezco contarte lo que le pasa al mundo. Esa es, parece, la tendencia.





Oficio

21 02 2008

Me molesta mucho cuando un post de un blog no es más que algo linkeado de otro blog, que está linkeado vía otro blog, que lo linkea de un medio digital y así hasta el cansancio en una versión 2.0 y en espiral del copy & paste de gacetillas. Pero esta vez vale la pena hacer el click y leer estas líneas en apariencia apuradas del amigo Hacher Rivera en No contesta. Como para pensarlo y, por qué no, para envidiarlo un poco o, sentir algo de culpa.





Realidad

5 10 2007

No se puede perder tiempo hablando en el vacío con personas que están fuera de la realidad en formación, que es la realidad que sustituye a la realidad de hoy.

Miguel Ángel Asturias, Viento fuerte

Ciertos puestos en los medios exigen unas cualidades y un esfuerzo extra de quienes los ocupan. No alcanza sólo con ser periodista, ni siquiera con ser uno bueno.

A determinado nivel hace falta algo más que poder participar sin desentonar en la discusión para armar la tapa del diario de mañana, es necesario ir más allá de saber cómo debe encararse una nota. Lo que se requiere es tener una visión de las posibilidades del medio en el futuro. Pero eso no abunda.

Y entonces, hace un par de años uno podía encontrarse con un editor de un portal de Internet que no sabía cómo usar Google. O toparse con secretarios de redacción que aún hoy no creen que los diarios impresos tendrán que cambiar de algún modo ante el crecimiento del consumo de medios en la web, o que están convencidos de que los lectores que tienen 50 años son iguales a los que tienen 20.





Básico

25 09 2007

Qué básicas siguen siendo algunas cosas. Digo, a casi cien años del desarrollo de la teoría hipodérmica y todo lo que le siguió más acá, para algunos la comunicación todavía es lineal. Se inyecta información en el receptor y éste actúa en consecuencia cual perro pavloviano al que se le hace escuchar un timbre. Con un poco menos de baba, pero tal cual.

Es que hace un par de días me llegó un mail cuasi desesperado. Alguien que no conozco nos escribió a varios colegas porque su hermana, dice, trabaja en una pequeña sala de primeros auxilios del conurbano. La cuestión es que tratan de colaborar con la asistencia sanitaria de los vecinos y a cambio reciben muchas muestras de agradecimiento, y ni un peso. Así, la sala tiene no sólo las necesidades cotidianas, sino además una deuda de unos cuantos miles de pesos.

Desde la Municipalidad del lugar, el actual intendente y aspirante a que lo reelijan en octubre les propuso una genial idea. En estos días el tipo se aparece por ahí con una heladera y un subsidio. No será suficiente para que las cuentas queden en orden, pero es algo. “Al menos me preocupo, ¿no muchachos?”, les dijo. Y les dio la opción de obtener unos pesos más en el futuro.

Parece que no tiene equipo de prensa, aunque aparece cada tanto en Crónica TV en esas notas que no son notas sino propaganda, o que sus encargados de prensa son poco eficientes. Porque la propuesta para la salita fue que traten de conseguir que la mayor cantidad de medios realicen una cobertura de la entrega de la heladera y el subsidio, y si el espectáculo logra la repercusión suficiente, entonces sí, vuelve con algo más de plata. Como para que no digan que no le interesa la salud pública.

Encima, hoy Diario Popular saca un “Suplemento Especial Región Metropolitana” con un título catástrofe que dice “CRUCIAL ELECCIÓN”. Son 24 páginas a todo color repletas de propaganda de los intendentes del Gran Buenos Aires y salpicadas con algunas notas para disimular. Supongo que la mayoría de los que compren “el Popu” lo va a tirar sin leerlo. Eso, si es que los canillitas no hacen justicia antes y ni siquiera lo colocan dentro del diario.





Percepción

30 08 2007

Muchos dirán que poca o nula importancia tiene lo que los demás piensen de uno. Pero en este oficio, la percepción que tienen los otros —el público, los lectores— de quienes lo ejercemos, logra una relevancia que no tiene en el caso, por ejemplo, de los bioquímicos. De un modo u otro, la realidad que tratan de reflejar esos estudios que cada tanto aparecen y dicen que “la gente” cree cada vez más en los medios para desdeñar a, digamos, la Iglesia, o por el contrario deja de creerle a los diarios para abrazarse ciegamente a, deliremos, los partidos políticos deberían importarnos al menos un poco a los periodistas.

La cuestión es que un visitante del blog dejó un par de comentarios que me llamaron la atención pero que habrán sido poco leídos porque están en un sector no muy visitado. Dice Luis:

Si en el pais existe una profesion privilegiada es la del periodismo.
Partimos de que pueden decir lo que se les antoja en nombre de la “libertad de prensa”
Ningun Juez se anima a juzgarlos porque sino, se verian practicamente juzgados por los medios
Tienen acceso a todo, llamense espectaculos, congresos, fiestas, etc gracias a un carnecito que exhiben orgullosamente.
Se autoagasajan en “entregas de premios” televisadas, publicadas en los diarios, y en todos los medios periodisticos.
Son exhibicionistas, verdaderas “estrellas”, ya que se “producen” para aparecer publicamente.
No poseen un tribunal de etica profesional como lo tienen los medicos, abogados, contadores, y todos los profesionales que actuan en el país.
Se transforman de la noche a la mañana en ESCRITORES, publicando libros de dudosa calidad, creyendose los “Sabatos” o Borges de este Siglo.
En fin no son nada mejor que cada uno de nosotros los simple Ciudadanos de este País, pero – eso sí – con demasiados privilegios.

Así nomás resultó chocante, claro. Pero minutos después dejó otro con el que demostraba que lo suyo no era un ataque:

Como no soy periodista, me falto dejar claro una cosa:
Que cuando hablo de periodismo hablo del periodismo mediatico, el que vemos en la television o leemos en los diarios.
Se que hay una generacion de jovenes que empiezan de muy abajo.
Por eso que esa humilde vision sobre el periodismo que realizo en el comentario anterior me gustaria en pocos años verla desterrada por aquellos que silenciosamente estudian y trabajan sin las camaras ni microfonos pero que desean como yo un periodismo distinto, reitero, sin privilegios.

Pues eso, de algún modo debería importarnos. Sobre todo porque aquellos privilegios, por ejemplo, son de una minoría y sin embargo parecen ensuciarnos a todos.